La masía como parte de cada postal
La boda de Andrea y Víctor fue el 19 de septiembre, en Mas de Pedrafita, una masía situada en lo alto de la montaña, en Rubió. Al llegar entendí todavía mejor por qué quería que el lugar tuviera tanto peso en las ilustraciones.
No quería que apareciese simplemente como un fondo decorativo. Quería que formara parte del recuerdo. Así que diseñé la composición tomando la propia masía como uno de los elementos principales y, durante las seis horas de Live Art, la fui dibujando a mano una y otra vez en cada ilustración.
Eso significa que ninguna tenía exactamente la misma casa. La estructura era reconocible, pero cada trazo cambiaba ligeramente. Cada invitado se llevaba su retrato y, junto a él, mi interpretación de Mas de Pedrafita hecha en ese momento.
Un lugar difícil de separar de la boda
La finca se abre hacia el valle de Rubió y los Pirineos. La masía, con más de cinco siglos de historia, ha sido rehabilitada combinando las nuevas intervenciones con la piedra antigua.
Pero lo que más impresiona cuando estás allí no se explica del todo con datos. Son las vistas. Trabajar, levantar la cabeza y encontrarte rodeada de montaña hacía que el lugar estuviera presente todo el tiempo. Por eso tenía todavía más sentido que apareciera también sobre el papel.









