Cuando el lugar se convierte en parte del recuerdo
La dirección artística reunía la fachada de piedra, ramas y flores, una mesa con copas y fruta y una luna pequeña. La pareja aparecía como protagonista, pero todo lo que la rodeaba explicaba también dónde había ocurrido aquel día.
Masia Can Pau, en Argentona, tiene una arquitectura mediterránea y unos exteriores rodeados de naturaleza que pedían formar parte de la postal. Dibujar la masía fue una forma de conservar no solo a las personas, sino también la atmósfera del lugar que habían elegido.
La paleta mezclaba rosas, naranjas y verdes naturales. Probé distintas opciones de sobre para que la presentación acompañara esa gama sin competir con la ilustración.
Dibujé a los invitados con el estilo figurín elegido. La postal hacía que incluso los retratos más distintos conservaran un fondo común: cada pieza pertenecía visualmente a la misma boda.
Aprendizajes
Me llevo una forma de pensar la personalización que quiero repetir: antes de añadir adornos, encontrar qué lugar, objeto o símbolo tiene un significado real para la pareja y construir desde ahí.












