En una de las grandes citas de la hípica internacional
El Real Club de Polo acogía la 114.ª edición del CSIO Barcelona. Durante cuatro jornadas, su pista olímpica reunió a algunos de los mejores jinetes y amazonas del mundo, doce pruebas internacionales y la final de la Longines League of Nations.
La competición convivía con nuevos espacios de hospitality, música, gastronomía y encuentros de marca. En medio de ese ambiente, el espacio de CUPRA se convirtió también en un lugar desde el que observar a los asistentes y llevar su estilo al papel.
Un brief: dibujar el movimiento
El brief de CUPRA partía de una idea muy concreta: representar el movimiento desde dos lenguajes distintos. Por un lado, las líneas y la energía de sus coches. Por otro, los figurines de las personas que se acercaban a la activación.
La respuesta estuvo en hacer que las figuras nunca parecieran quietas. Posturas con gesto, prendas que seguían el cuerpo y trazos sueltos permitían que cada ilustración conservara esa sensación de avance. Los asistentes seguían siendo reconocibles, pero el resultado tenía el carácter de un fashion sketch.
Los CUPRA Raval y CUPRA Terramar entraban en las composiciones a través de sus perfiles, sus llantas y las líneas más reconocibles de la carrocería. No eran un fondo añadido: coches y figurines compartían el mismo trazo y formaban parte de una sola escena.
Negro, blanco y un gesto de color
También había que ser fiel a la identidad visual marcada por CUPRA. Por eso trabajé las ilustraciones casi por completo en blanco y negro, con una línea rápida, minimalista y muy gestual.
El color aparecía solo en pequeños detalles. Lo justo para dirigir la mirada sin romper la fuerza del contraste ni restar protagonismo al dibujo. Esa contención hizo que toda la colección se sintiera coherente con la marca y con el entorno del Club.






